Tim Keller | 14 de mayo de 2000
Todos tenemos un profundo deseo de que nuestra vida tenga verdadera trascendencia. Pero cuando intentamos encontrar esa plenitud en el romance, la creatividad, la carrera profesional o incluso en la obediencia religiosa, pasamos por alto la única solución real que existe: la esperanza en Jesucristo.
Daniel nos muestra que, cuando confiamos en la Palabra de Dios, deponemos nuestro orgullo y aprendemos la diferencia entre la religión y la fe, nuestra vida puede ser verdaderamente transformada al participar en un reino que durará mucho más que cualquier vida humana.
Veamos la historia para descubrir: 1) ¿cómo todos tratamos de asegurar nuestra propia trascendencia? 2) ¿Cómo Dios nos ofrece la única manera real de lograrlo? Y, 3) ¿cómo podemos mostrar esta verdad a quienes nos rodean?