Sermón
Los leones de Dios
By Tim Keller
Tim Keller | 22 de abril de 2012
Jesús nos dice con claridad que, si vivimos conforme a sus enseñanzas, es inevitable que el mundo nos hiera. ¿Cómo respondemos, entonces, a la idea de exponernos voluntariamente a los insultos y a perder nuestra reputación?
La verdad es que, aunque algunos nos menosprecien o nos persigan, otros nos verán como sal de la tierra y luz del mundo. Y mejor aún: tenemos un Salvador que ya aseguró un nombre eterno para nosotros, todo porque él renunció a su propia reputación para pagar el precio supremo.
Examinemos cómo el Sermón del Monte nos anima a ser sal y luz aun en medio de la persecución.