Tim Keller | 4 de marzo de 2012
Para algunos, los relatos de los milagros de Jesús son una señal de su divinidad. Otros los consideran desconcertantes, o incluso una prueba de que la historia de Jesús no puede ser verdad. ¿Qué nos enseña la Biblia acerca de estos casos extraordinarios de sanidad y resurrección?
Lejos de ser meras demostraciones de poder, como las de las figuras mitológicas y los superhéroes de hoy, los milagros de Jesús tienen un propósito específico: restaurar el orden natural que Dios estableció para el universo. Al revertir la muerte, la descomposición y el sufrimiento, Jesús sirvió desde la debilidad en lugar de asegurar poder para sí mismo.
Examinemos cómo los milagros de Jesús son: 1) parte de la prueba de quién es él, 2) un indicador de hacia dónde quiere llevar al mundo y 3) un patrón profundo de cómo viene a salvarnos.