Tim Keller | 24 de junio de 2012
Cuando Jesús habla de las dos maneras de vivir, las describe como dos caminos entre los cuales cada uno de nosotros elige. Como él mismo lo expresa en el Sermón del Monte: «Es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran».
A menudo tendemos a ver estos caminos como una senda para la «gente buena» y otra para la «mala». Pero Jesús nos da una explicación mejor: un camino es para quienes creen que pueden salvarse a sí mismos, y el otro, para quienes saben que solo él puede hacerlo por ellos.
Acompáñanos a ver cómo la ilustración de Jesús nos presenta: 1) un llamado al discernimiento, 2) un llamado a la amplitud de lo angosto, y, 3) un llamado a la acción.